ADICCIÓN A LAS TIC

   Las TIC o Tecnologías de la Información y la Comunicación han irrumpido en nuestras vidas aportándonos grandes beneficios tanto a nivel personal y familiar, como académico o profesional. Es pues, innegable que las TIC han supuesto un avance en la búsqueda, filtrado y expansión de la información, así como una ruptura con los obstáculos que nos impedían comunicarnos con otras personas alejadas geográficamente de nosotros.

   Sin embargo y, como hemos señalado al reconocer todas sus bondades ha resultado que, en determinadas ocasiones, nuestro uso de las TIC va más allá de lo que es necesario, adecuado o saludable.

   ¿Qué tienen las TIC que nos atraen tanto? Posiblemente todos hemos pensado en la palabra utilidad pero, ¿nos conectamos siempre a las redes sociales por su utilidad? ¿Todas las aplicaciones que descargamos para nuestros smartphones son útiles? ¿Cuándo podemos decir que el tiempo que empleamos en el uso de las TIC no es de utilidad?



   Es posible que cada uno de vosotros conteste a estas cuestiones de un modo más benévolo y otros seáis más estrictos. Independientemente de vuestro estilo de respuesta queremos compartir con todos vosotros la reflexión que el profesor  Young (1998) llevó a cabo al investigar sobre la adicción a las nuevas tecnologías que estaban sufriendo los jóvenes:

«Las principales señales de alarma que denotan una dependencia a las TIC o a las redes sociales y que pueden ser un reflejo de la conversión de una afición en una adicción son las siguientes:
-Privarse de sueño (<5 horas) para estar conectado a la red, a la que se dedica unos tiempos de conexión anormalmente altos.
-Descuidar otras actividades importantes, como el contacto con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
-Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano, como los padres o los hermanos.
-Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
-Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
-Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o jugando a un videojuego.
-Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento en los estudios.
-Sentir una euforia y activación anómalas cuando se está delante del ordenador/smartphone».

   Así pues, si eres una de esas personas que lo primero que hace al levantarse es comprobar las notificaciones en el teléfono móvil, se acuesta leyendo las últimas novedades en Twitter, desayuna mientras comprueba los muros de sus amigos y conocidos en Facebook o pospone una cita con sus compañeros por jugar al Candy Crush… ¡cuidado! Podrías estar desarrollando una adicción a las TIC. 

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